Monotonía

De repente se instala la monotonía en tu matrimonio, el trabajo, las obligaciones, llegas a casa y no tienes ganas de nada, sólo de meterte bajo las sábanas y esperar a que alguien te rescate de ese bucle en el que te has metido sin saber cómo, ni por qué ni cuándo. ¿Una aventura? ¿Un café con una amiga? ¿Un par de vinos con tu prima favorita? ¿Un paseo por la playa? ¿Un baño de realidad? Realidad…¿qué es eso? Tu vida se ha convertido en una mierda, esa es. Te miras en el espejo y no te reconoces, ¿Quién eres? ¿En qué te has convertido? o mejor dicho, ¿En quién te has convertido? Esa chica sexy que eras antes de que la anulasen como persona, ¿por qué? ¿Alguien tiene una explicación? Yo la tengo, la iré desarrollando con el tiempo por experiencias vividas o infiernos vividos. Cabe destacar que toda relación es difícil, que el amor hay que alimentarlo cada día, o eso nos muestran en las películas y en el escaparate en el que se ha convertido nuestra sociedad, pero no cualquier escaparate, uno lleno de falsas realidades e ilusiones, promovido por las redes sociales. Siempre han habido ricos y pobres, el lema de los ricos es “tanto tienes, tanto vales” pues con tu vida privada pasa lo mismo. La monotonía empieza el día en que todo lo haces por sistema, incluso un polvo, dejas de disfrutar de algo que es maravilloso, el sexo, y lo conviertes en una obligación, dónde quedaron los “aquí te pillo, aquí te mato”, dónde quedaron las noches de pasión, los momentos en los que buscas el morbo y te sientes la mujer más deseada del mundo. Buscas a tu hombre, le provocas, te sientes su zorra y a la vez su mujer. ¿Qué ha pasado con todo eso? ¿Por qué lo hemos perdido? ¿A quién culpamos? ¿A la monotonía? ¿A la comodidad? 

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